El Glaucoma es la principal causa de ceguera irreversible en el mundo, y lo peor es que no provoca síntomas mientras avanza y tampoco duele.
Es una enfermedad que genera daño irreversible en el nervio óptico, que es el equivalente a un “cable” que transmite lo que nosotros vemos hacia el cerebro, impidiendo que las imágenes lleguen a destino.
No existe prevención conocida. Sin embargo, hay factores que se pueden identificar y así contener su avance, siendo la única forma de detectarlo mediante la visita anual preventiva a tu oftalmólogo.
¿Cómo se llega a tener glaucoma?
Imagina tu ojo como un globo con un flujo de líquido constante. Si el “desagüe” se tapa, el líquido se comienza a acumular y la presión sube. Esa presión aprieta el nervio óptico y lo va dañando poco a poco. El paciente no se da cuenta porque primero pierde la visión de los lados (periférica), provocándole visión tubular. Si bien el aumento de presión es la razón principal de Glaucoma, también existen factores hereditarios y el riesgo de padecerlo aumenta con la edad.
¿Cómo se detecta?
Dado que el glaucoma no presenta síntomas, solo se puede detectar indicios de su existencia durante los chequeos periódicos con tu oftalmólogo, por lo que es fundamental el tener controles anuales de tu vista. Una vez que el profesional detecta indicios del problema, te solicitará exámenes que permitirán diagnosticarlo y conocer el estado de avance de tu glaucoma. Dentro de estos exámenes se incluyen:
- Tonometría: Medimos tu presión ocular. Es un segundo y no duele.
- Fondo de ojo: Miramos tu nervio óptico para ver si tiene “desgaste”.
- OCT: Un escáner profundo para ver daños que el ojo humano no ve.
Prevención y Beneficios:
Si lo detectamos a tiempo, el tratamiento suele ser tan simple como una gota diaria. Además, existen procedimientos ambulatorios, como la Iridotomía Láser que permiten restablecer los canales por los que se mueven los fluidos dentro de tu ojo, disminuyendo la presión interna del mismo y mejorando el pronóstico. Es importante saber que el tratamiento no permite revertir el daño ya provocado, pero si evitar su progresión. Por eso la importancia del chequeo frecuente con un oftalmólogo.
El beneficio de detectar a tiempo el Glaucoma es enorme: mantener tu visión por el resto de tu vida.
Si tienes familiares con glaucoma, sobrepeso o diabetes, tu chequeo anual es obligatorio.
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